Entrevistamos a Ana Gómez de la Rubia, Área Manager Noroeste de Yara
Ana Gómez de la Rubia es Ingeniera Agrónoma por la Universidad de Córdoba. Lleva trabajando más de 11 años en Yara Iberian, en distintas posiciones y actualmente es responsable comercial del área noroeste de España. Empresa Agraria ha charlado con esta profesional de cara a la nueva sementera.
¿Cuéntenos cómo se creó YARA?
La historia de Yara es, cuanto menos, de admirar. La compañía se fundó en 1905 en Noruega, como Norsk Hydro, después de que sus dos fundadores consiguieran sintetizar nitrógeno atmosférico, en lo que sería entonces el primer fertilizante nitrogenado mineral del mundo, el Nitrato de cal de Noruega. Esto supuso una revolución en el sector agrario, ya que gracias a este descubrimiento se permitió producir más alimentos y dar de comer a una población que no dejaba de crecer.
La compañía fue creciendo desde entonces, y en 2004 la división agrícola pasó a llamarse Yara. Hoy es una compañía líder mundial en nutrición vegetal y soluciones medioambientales para la industria. La visión de Yara se centra en la producción responsable de alimentos, la agricultura regenerativa, la descarbonización de la cadena alimentaria y el desarrollo de soluciones nutricionales bajas en emisiones.
Nuestro porfolio dentro de la nutrición vegetal abarca todo tipo de fertilizantes minerales sólidos y líquidos, productos nutricionales y bioestimulantes, y también, fertilizantes orgánicos.
¿Qué valoración nos puede hacer de la sementera 2025 en cereal?
La sementera de cereal esta campaña ha sido, sin duda, una de las más complicadas de los últimos años pues el tiempo no ha acompañado desde el inicio, impidiendo realizar las labores a tiempo y sembrar lo esperado. Esto ha generado mucha incertidumbre y frustración en el agricultor.
La superficie sembrada es muy variable según las zonas, podemos estimar una reducción que va desde un 10-25% en algunas zonas de Palencia, Burgos, Soria, Valladolid y León, y una reducción aún mayor en algunas zonas de Segovia, Ávila y Salamanca. Aun así, es pronto para saber la superficie final sembrada y habrá que esperar algunas semanas todavía para saber la cifra real. Lo que sí es cierto, es que ha sido una campaña en la que se ha abonado por lo general poco de fondo. Además, el cereal que ha nacido se enfrenta ahora a mucha agua y frío, condiciones que no son las mejores para el cultivo y que van a marcar su desarrollo en las próximas semanas.
Afrontamos una nueva campaña de fertilización en única aplicación para cereales. ¿Qué soluciones ofrece YARA?
Desde luego, si solo se va a hacer una única aplicación de fertilizante en cobertera, el producto indicado para ello es YaraMila Actyva 20-7-10 con azufre y magnesio. Un fertilizante nítrico amoniacal que se incorpora rápidamente a la solución del suelo, importantísimo para su absorción por parte de la planta.
Pero como decía, nos espera una campaña muy complicada, con unas condiciones de estrés extremas a causa del agua y del frío. Para estos casos sería recomendable también aplicar YaraVita Gramitrel, un producto nutricional foliar específico para el cereal, combinado con el bioestimulante YaraAmplix Optitrac. Esta combinación ayuda a que el cereal aproveche mejor los nutrientes y se defienda mejor del estrés, favoreciendo un mejor desarrollo de raíces, más hijos, mejores espigas y un llenado de grano más uniforme. Al final, eso se traduce en más rendimiento y mejor peso específico del grano.
Centrándonos en YaraMila ACTYVA, ¿qué podemos esperar de esta solución?
YaraMila Actyva es un NPK complejo pensado para aplicarse en el momento del ahijado, cuando el cereal despierta tras el invierno y está preparado para responder al abonado.
Tiene un alto contenido en nitrógeno nítrico y amoniacal y se fabrica mediante el proceso patentado de Nitrofosforación, que le da dos ventajas muy importantes:
– El fósforo P-Extend, que no se bloquea en el suelo y está disponible durante más tiempo.
– Una gran higroscopicidad, lo que facilita que los nutrientes se disuelvan y sean absorbidos por la planta.
En pocas palabras: es un fertilizante que no se queda en el suelo, sino que trabaja para el cultivo.
¿Y en cuanto a su manejo, qué dosis debemos aplicar y en que fechas?
La dosis de aplicación varía según zonas, suelo y rendimiento esperado, pero podemos generalizarlo en una aplicación justo antes de ahijado en torno a unas 400-500 kg/ha para rendimientos entre 3.000-4.500 kg/ha. Si el rendimiento esperado es mayor, sería recomendable una mayor dosis, o realizarla en varios pases siempre y cuando sea posible.
¿Qué le diría a un cerealista que está a punto de afrontar una fertilización con única aplicación?
Venimos de una campaña muy buena en rendimientos, pero esta es completamente distinta. Se ha abonado poco de fondo, el mercado del cereal no acompaña y las decisiones pesan más que nunca.
Mi mensaje al agricultor sería claro y sincero: si se va a hacer una única aplicación, hay que hacerlo bien. Apostar por un fertilizante de calidad, fiable y que garantice que cada euro invertido vuelva al bolsillo en forma de kilos y calidad de grano.
En años difíciles, más que nunca, la clave está en la eficiencia y en no dejar el cultivo solo cuando más lo necesita.