Empresa Agraria entrevista a Conrado Íscar, presidente de la Diputación de Valladolid
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Usted es presidente de la Diputación de Valladolid desde las elecciones municipales de 2019. ¿Qué valoración “personal” hace de este periodo?
Una valoración muy importante. Para mí es un honor y a la vez una responsabilidad presidir esta institución. Han sido dos legislaturas muy diferentes.
En primer lugar, la anterior, cuando tomé posesión en el año 2019, fue una legislatura muy complicada marcada por la pandemia y por lo que supone una diputación en una provincia. Nosotros tenemos centros asistenciales y fue una situación, bastante difícil porque teníamos que afrontar una situación que nadie conocía. Fue una legislatura muy triste. Es verdad que conseguimos sacar adelante esa situación tan complicada y dentro de las dificultades y de las personas que desgraciadamente fallecieron, no solo en nuestros centros, sino también en la provincia de Valladolid, fue una legislatura marcada por el luto.
En esta nueva legislatura, teniendo más experiencia y una mayoría absoluta, nos ha permitido poner en marcha muchos proyectos que han sido muy complicados. Diría que esta legislatura en la que estamos ahora en la actualidad es la legislatura del agua.
Han sido muchas las acciones que hemos llevado a cabo, siempre en colaboración con otras administraciones y muchos proyectos que, en la anterior legislatura quedaron paralizados por motivos obvios y el balance, es positivo. Representar a mi provincia, para alguien que cree en el mundo rural, es todo un orgullo.
En mayo de 2027 se celebrarán de nuevo elecciones municipales. ¿Tiene en su cabeza el volver a optar a presidir la Institución Provincial?
Ahora mismo estoy centrado en terminar los proyectos que tenemos. Estamos enfocados en varios proyectos, algunos europeos, con toda la complejidad que llevan, porque hay un plazo y requisitos muy estrictos que cumplir.
Me gusta lo que hago y estoy satisfecho en este desempeño, pero ahora mismo creo que no toca el hacer esa valoración. Quiero recalcar, y lo llevo siempre a gala, que yo estoy siempre a disposición del partido.
Hay un tópico que se refiere al presidente de la Diputación, como el primer alcalde de la provincia. Usted es también alcalde de Matapozuelos, ¿esto ayuda a entender el “día a día” de los pequeños y medianos municipios?
El que un alcalde presida la Diputación es algo que hemos demandado todos. El tener ese conocimiento y esa experiencia sirve de mucho. En mi caso cerraré esta legislatura con 20 años al frente de la alcaldía de Matapozuelos, lógicamente me hace más fácil entender a los alcaldes.
La razón fundamental es que, aun siendo una provincia muy grande, muy extensa y territorios muy diferentes, los problemas son comunes. Reunión tras reunión, el entendimiento es muy rápido porque me anticipo, incluso muchas veces, a los problemas que tiene el alcalde. Les entiendo, comprendo y sufro las dificultades al igual que ellos.

La Diputación suele ser la administración pública más cercana para los alcaldes. ¿Desde la Diputación de Valladolid, se facilita el contacto de los alcaldes y concejales de los pequeños municipios con los funcionarios y servicios que ofrece la Diputación?
Hay una realidad, partiendo de que somos una administración local, que somos esa ayuda, esa mano tendida para los ayuntamientos. Cada vez hay más legislación que hace más complicada la gestión. Creo personalmente, por supuesto, que debe haber todos los controles, pero eso no puede ni debe condicionar a la gestión de nuestro día a día.
Hay ayuntamientos muy pequeños con poco más de 1.000 habitantes que tienen muchas dificultades en su día a día. Tenemos falta de secretarios, interventores, secretarios, por lo que ese apoyo, ese servicio de asistencia a los municipios, es determinante.
En esta legislatura ha habido más de 25.000 consultas por parte de los secretarios. Nosotros intentamos reducir la burocracia, pero creo que todavía tenemos que reducir más esa carga burocrática para todos.
Los lectores de nuestra revista son principalmente agricultores y ganaderos. ¿Desde la Diputación de Valladolid se tiene una sensibilidad especial hacia este colectivo, que en muchos casos es el único “motor económico” del municipio?
Es el auténtico motor económico del mundo rural. Se debe poner en valor todo su trabajo, es complicado el día a día y la gestión en cualquier negocio, pero más en el campo donde están sujetos a muchas variables de todo tipo.
En el caso de Mercosur, yo creo que es algo que, desde las administraciones, sobre todo las más cercanas, tenemos que defender a los principales afectados. Nosotros en la Diputación Provincial de Valladolid, no teniendo la competencia en agricultura, tenemos un diputado del Servicio de Agricultura a su disposición. Por supuesto que defendemos y valoramos el campo.
Nosotros impulsamos varias acciones: tenemos convenios con las organizaciones agrarias, hemos sacado una convocatoria de caminos de 3,2 millones de euros, que me consta que ha sido muy bien recibida por parte de agricultores de ganaderos y los propios ayuntamientos. Hace poco poníamos en valor la figura del viticultor, algo que no se hacía hasta ahora.
No podemos olvidar tampoco la marca de “Alimentos de Valladolid, esa marca de calidad que nació hace 10 años para aglutinar todo lo que somos, todo lo que tiene que ver con el mundo rural. Todos esos productores que, si no fuera por la ayuda de la Diputación Provincial de Valladolid, sería complicado que pudieran verse y estar representados a nivel nacional e internacional, o que acudieran a certámenes en diferentes ciudades como puede ser en Madrid o en Barcelona.
La conservación y mantenimiento de las vías pecuarias es “responsabilidad” de sus propietarios que son los Ayuntamientos. ¿Qué línea de ayudas tiene la Diputación de Valladolid para apoyar a los Ayuntamientos, en muchos casos a través de las JAL, para estos menesteres?
Desde la Diputación de Valladolid lo que estamos haciendo es ir a planes bienales porque hay falta de empresas. Nuestra idea es sacar una convocatoria antes de que acabe el año.
Estamos trabajando en varias posibilidades para dar una solución. Una de ellas, sería encomendárselo a una empresa pública como puede ser Tragsa o como puede ser SOMACYL y hacer nosotros esos arreglos. Esta vía se está estudiando.
En la convocatoria anterior, la que hablamos de 3,2 millones de euros, estamos sujeto a una normativa y a que sean inversiones financieramente sostenibles. Eso tiene unas limitaciones. Nosotros dimos el dinero a los municipios, pero muchos de ellos no las pudieron llevar a cabo por falta de empresas. Por esta razón, estamos trabajando en sacar una nueva convocatoria, sin dejar de valorar la anterior, pero estamos trabajando, valoramos la que hicimos, pero liderándola desde la Diputación para facilitar ese trabajo a los ayuntamientos como digo desde Tragsa o SOMACYL. Nosotros tenemos acciones dentro estas sociedades, como todas las administraciones provinciales y sería un medio propio que nos permitiría acometer esas intervenciones.
También es cierto, muchas veces los permisos para intervenir en las vías pecuarias también tendrían que ser más ágiles y que los titulares de los mismos nos permitieran intervenir.
Acaban de celebrar el 10 aniversario de la marca “Alimentos de Valladolid”. ¿Qué valoración nos puede hacer, de esta importante iniciativa de la Diputación, para apoyar nuestra agroalimentación?
Una valoración de éxito, yo siempre lo digo, pero es que es bueno repetirlo. Todo empezó un 19 de mayo, la puesta en marcha de esta gran marca que es Alimentos de Valladolid. Este sello de calidad es la marca dentro del territorio nacional que mayor crecimiento ha tenido entre los más jóvenes. Hemos superado ya las 600 empresas adheridas y también más de 2.000 productos.
Crecemos muy rápido y con los objetivos claros. Hay muchas las acciones que se llevan a cabo durante el año y que ahora se van a multiplicar debido a esta efeméride. En su momento tuvimos claro que había que crear una marca que aglutinase al sector, poner a su disposición una herramienta para ese pequeño productor, para ese autónomo, que supusiera un soporte para la venta de sus productos.
En las acciones que llevamos a cabo en todo el territorio internacional la respuesta es buenísima. Alimentos de Valladolid está muy bien considerada entre el consumidor, pero también entre los hosteleros, cocineros y todo el canal HORECA. Toda esa proximidad, ese kilómetro cero, esa calidad, está muy bien considerada.
Personalmente creo que el principal compromiso de apoyo al sector agrario por parte de la Diputación de Valladolid es agilizar y facilitar la cuestión de la “burocracia”, a la hora de conceder permisos para nuevas instalaciones agropecuarias. ¿Está la Diputación de Valladolid en esta línea?
Nuestro servicio de asistencia a municipios es muy demandado, muchas veces más que por los propios vecinos, por los secretarios e interventores de los ayuntamientos. Otro muy solicitado es el servicio de urbanismo. Actualmente lo componen en torno a 10-12 personas, entre aparejadores, ingenieros, arquitectos y aunque se intenta primar el asesoramiento a municipios pequeños porque no tienen personal. Hay que tener en cuenta que llegan muchos expedientes a diario de ayuntamientos grandes que se tienen que atender también lo que sobrecarga el servicio.
Aunque no es excusa, actualmente hay mucha rotación de empleo público entre administraciones que está ralentizando los expedientes debido a la movilidad de estos empleados. Nosotros en el servicio de urbanismo éramos bastante rápidos, no tardábamos más de 20 días responder, aunque ahora debido al volumen actual de expedientes y movilidad laboral este tiempo se ha ralentizado. Salvo excepciones ahora estamos informando en menos de 40 días, aunque queremos mejorarlo. Nosotros venimos revindicando el Estatuto del pequeño municipio, el tener una discriminación en positivo al mundo rural porque no es lo mismo que a nosotros se nos aplique la misma normativa que se aplica en Madrid, cuando aquí la realidad es la que es, que tenemos 87 municipios de menos de 125 habitantes.
Los diputados de zona o de área, son imprescindibles a la hora de actuar como intermediarios más eficaces entre agricultores, ganaderos, concejales, alcaldes y los técnicos de la Diputación. ¿Qué opinión le merece su equipo de gobierno?
Considero que han hecho un muy buen trabajo. Cada uno en su ámbito ha tenido retos difíciles, con muchos proyectos europeos, que han determinado mucho la legislatura.
Hemos tenido retos, como el del PERTE de digitalización del ciclo del agua, que, al estar inmersos en una subvención, ha determinado este mandato. Junto con Málaga somos la tercera administración que más dinero hemos recibido de este proyecto, actuar en 169 municipios, poner más de 25.000 contadores, refleja lo que hemos apostado desde la institución.
Todavía queda un año de legislatura con iniciativas que tenemos que concluir, pero quiero agradecer a todos los diputados y poner en valor su trabajo. También de modo muy especial, porque es muy bueno e imprescindible, el de todos los funcionarios.
Las OPAS (UCCL, ASAJA, COAG y UPA) son las legítimas representantes de los agricultores y ganaderos, a través de las elecciones a Cámaras Agrarias. ¿Cómo es su relación con las OPAS vallisoletanas?
La relación es buena. Nosotros desde la institución tenemos una interlocución permanente con varios agentes. La colaboración público-privada es fundamental. No entendería la diputación y nuestro quehacer, sin esas colaboraciones.
Estamos hablando de organizaciones agrarias, pero podemos hablar también, de otro tipo de organizaciones, de otro tipo de sectores, pero saben que tienen la puerta abierta. Nos hemos sentado con ellos, aun no teniendo competencias y siempre hemos estado a su lado.
Tierra de Campos, es quizás el territorio de nuestra provincia con más dificultades demográficas (envejecimiento y masculinización), lo que imposibilita su natural rejuvenecimiento. ¿La población migrante, que está sujetando la actividad ganadera en el 100% de las explotaciones, puede ser un revulsivo demográfico?

Tenemos que contar con todas las personas que vienen a trabajar de forma honrada y regulada porque creo que son necesarias. No sólo en el ámbito del campo, en cualquier sector.
Ahora mismo estamos inmersos en un plan territorial de fomento, gracias a Alfonso Fernández Mañueco. Hablamos de cuatro provincias y una inversión de más de 100 millones de euros, en las que participamos las cuatro diputaciones. Tenemos que seguir apostando, poner herramientas, viviendas.
Estamos sacando líneas para relevo generacional para mantener las explotaciones, pero es necesario e imprescindible dar vivienda a las personas que vienen a trabajar, para que proyecten y se planteen su proyecto en el mundo rural. Migrantes sí, pero siempre regulados. El que venga a trabajar siempre será bienvenido y el que venga a delinquir, aquí no lo queremos.
El transporte a la demanda lleva años prestado un servicio “imprescindible” para la población “mayor”. ¿Va a seguir apoyando la Diputación de Valladolid este servicio?
El trasporte es fundamental a la hora de comunicar personas y municipio para nosotros. Antes de implantarse el trasporte gratuito en la comunidad, a pesar de ser competencia regional, participamos en el Plan de Transporte junto con la Diputación de Palencia con cerca de 600.000 euros.
La Diputación de Valladolid participa en numerosas acciones que implican numerosos varios desplazamientos como el transporte escolar, los juegos escolares y nuestra intención es mejorar este servicio. Estamos trabajando ahora en un taxi rural, para facilitar un servicio más a la demanda porque si no hay transporte es muy difícil vivir en el mundo rural.
El patrimonio artístico de nuestra provincia es un “activo” para los pequeños municipios. Su conservación y restauración es a veces inasumible por parte de sus propietarios. Personalmente le agradezco la intervención por parte de la Diputación, en la restauración del retablo del trasaltar Camarín de la Virgen, en la Ermita de Nuestra Señora de las Fuentes en Aguilar de Campos. ¿Va a seguir la Diputación de Valladolid apoyando estas intervenciones?
Esta es otra de las líneas que tenemos muy clara y que venimos apoyando desde hace muchos años y vamos a seguir desarrollando. El campo define muy bien lo que somos, pero sin duda el inmenso patrimonio que tenemos, también.
Nosotros, aparte de acciones propias, colaboramos con la diócesis y con las Edades del Hombre y estamos abiertos a tener más. En el debate de investidura, nuestro presidente Alfonso Fernández Mañueco, anunció que se van a aumentar y que a llevar a cabo muchas más acciones.
Desde la diputación vamos a volver a sacar un plan muy demandado como es el bienal de iglesias y ermitas. El arzobispado aporta 350.000 euros y el 20% lo ponen los ayuntamientos. Estamos hablando que cada dos años se invierte más de un millón de euros para conservar ese patrimonio.
Tenemos muchas peticiones, pero damos prioridad a los inmuebles, a lo estructural, lo que es inmediato. Después, como he dicho, junto con las Edades del Hombre, año tras año restauramos las piezas elegidas. La verdad es que tenemos que seguir trabajando porque es mucho el patrimonio, pero la Diputación ha estado, está y estará siempre para ayudar a conservar lo que nos dejaron nuestros mayores.
Soy testigo de su presencia en todos los municipios de la provincia. ¿Prefiere desplazarse personalmente a todos los municipios de la provincia, estando junto a los alcaldes, concejales y vecinos en celebraciones, actividades culturales y deportivas, etc., cuando lo más cómodo para usted sería recibirles en su despacho de Pimentel?
Recibo en este despacho a muchos alcaldes, pero también recorro mucho la provincia en función de lo que prefieran. Acompañarlos, te permite conocer más de cerca sus problemas y los de sus vecinos, porque no es lo mismo que te lo cuenten aquí, a verlo tú. Como siempre pienso más como alcalde, que, como presidente, es mi modo de entender la responsabilidad que tengo, me gusta desplazarme.
Son muchos los kilómetros, de lunes a domingo y siempre que está en mi mano, acudo a los municipios que me lo piden. Creo que es como debe actuar un presidente, acompañando a nuestros alcaldes, independientemente de cuál sea su ideología política. Con ellos en su zona, conoces más en profundidad lo que les preocupa para encontrar la mejor solución.
Desde la Diputación de Valladolid se está haciendo campaña para ver el eclipse, que tendrá lugar el 12 de agosto, desde cualquier punto de la Provincia. Yo lo hare desde el “Castillo” en Aguilar de Campos. Aprovecho para invitar a todos lo que deseen acompañarnos. ¿Dónde tiene previsto verlo usted?
Son muchas las acciones que se van a desarrollar por parte de la Diputación de Valladolid en muchos ámbitos y llevamos trabajando con muchísimos colectivos, en varios casos, desde hace dos años.
Vamos a sacar una convocatoria extraordinaria para los Ayuntamientos para financiar diferentes acciones relacionadas con el eclipse del 12 de agosto y hemos realizado una compra de gafas para repartir entre los habitantes del medio rural.
Todavía no tengo decidido desde que lugar voy a observar el eclipse. Nos consta que la provincia de Valladolid, tanto hoteles como alojamientos rurales están desbordados. El Castillo de Peñafiel y el de Fuensaldaña llevan alquilados desde hace ya más de un año.
Nosotros también pondremos a disposición de los habitantes de la provincia nuestros centros y esperamos que todo transcurra con total normalidad. Nos sumaremos como diputación al operativo preparado, pero considero que somos unos privilegiados porque seremos de las personas que más tiempo van a poder disfrutar de ese eclipse en el mundo.
Por último, ¿Qué le diría a un chico o chica que esté pensando montar un negocio en su pueblo? ¿Le animaría a desarrollar su proyecto vital en su propio pueblo??
Yo le animaría y le reconocería la valentía. Yo soy emprendedor, soy autónomo, vengo del sector privado, se lo que es poner un negocio en un mundo muy cambiante. Poner un negocio en el mundo rural no tiene más dificultades que en el ámbito urbano. Creo que hoy en día hay muchas posibilidades. Hay muchos nichos de empleo para desarrollar actividades que antes no existían.
Considero que la provincia de Valladolid es una provincia que no tiene tantas dificultades como pueden tener otras. Es una provincia plana, tiene buenos servicios y cada año, en aumento. En el tema de las nuevas tecnologías estamos bastante bien, salvando puntos concretos. Hay ayudas de las administraciones como la Junta de Castilla y León y la Diputación y menos del Gobierno de España que no cree en el mundo rural.
Quiero seguir apostando por la vivienda, porque esos los jóvenes que apuesten por poner un negocio o montar su empresa en el mundo rural, difícilmente lo va a poner, si no encuentra vivienda en ese municipio.