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“El futuro del cultivo de la patata pasa por activar el suelo y reducir insumos sin perder productividad”

En un contexto agrícola marcado por la presión de los costes, las restricciones en materias activas y un escenario geopolítico cada vez más complejo, producir más con menos ya no es solo un objetivo: es una necesidad. Desde Econatur llevan años trabajando en esta línea, desarrollando soluciones biotecnológicas que permiten mejorar la rentabilidad del agricultor sin comprometer la sostenibilidad. Hablamos con Larry José Lara, responsable de zona de Econatur y MSc. Ingeniero Agrónomo, sobre las estrategias que están marcando la diferencia en el cultivo de la patata.

Larry, Econatur lleva tiempo apostando por una agricultura más eficiente. ¿Cuál es la filosofía que guía vuestro trabajo?

Desde nuestros inicios tenemos muy claro que el objetivo es ayudar al agricultor a producir más con menos. No se trata solo de rendimiento, sino de mantener márgenes económicos dignos en un entorno cada vez más exigente. Hoy convivimos con nuevas restricciones en productos químicos y con un mercado muy volátil, así que la biotecnología se convierte en una herramienta clave. Nuestro porfolio está orientado precisamente a mejorar parámetros productivos y económicos a través de biofertilización, bioestimulación y biocontrol.

Centrándonos en la patata, ¿qué propone Econatur para este cultivo?

En patata trabajamos con soluciones integrales que buscan un equilibrio muy alto entre coste y beneficio. Apostamos por estrategias que activan la biología del suelo, optimizan la nutrición y mejoran la respuesta del cultivo al estrés. Un claro ejemplo es nuestra gama metabiótica, que combina diferentes enfoques según el objetivo que quiera alcanzar el agricultor.

¿En qué consiste exactamente esa gama metabiótica?

Se basa en tres pilares fundamentales: PRO, PRE y POST. La estrategia PRO parte de consorcios microbianos, no de microorganismos aislados. Mezclamos hongos micorrícicos con bacterias promotoras del crecimiento vegetal para potenciar su efecto en sinergia. Luego está la estrategia PRE, que aporta los nutrientes necesarios para que esos consorcios se establezcan correctamente en el suelo, asegurando poblaciones estables y acompañando al cultivo desde los primeros momentos tras la aplicación. Y por último, la estrategia POST, que aprovecha más de 70 cepas propias de Econatur, perfectamente caracterizadas, de las que extraemos metabolitos clave para activar procesos fitohormonales, mejorar la comunicación raíz-microorganismo y reforzar el biocontrol.

Suena muy técnico, pero ¿cómo se traduce todo esto en resultados reales en campo?

Lo importante es que estas estrategias no se quedan en teoría. Tenemos ensayos muy claros. En uno de ellos trabajamos con PROXYLEM, un biofertilizante antiestrés con una alta carga probiótica, formado por cepas de Bacillus en sinergia con Rhizophagus irregularis. El objetivo era reducir las unidades de fertilizante químico gracias a la activación radicular y a los efectos postbióticos.

¿Y qué ocurrió?

Logramos reducir entre un 20 y un 30 % las unidades de fertilización, especialmente en fósforo y potasio, porque estos microorganismos transforman macronutrientes presentes en el suelo pero en formas insolubles, haciéndolos asimilables por la planta. Lo más interesante es que no solo mantuvimos la producción, sino que la incrementamos: pasamos de unas 42 toneladas por hectárea a cerca de 50 toneladas. Es decir, menos insumos y más rendimiento, que es justo lo que busca el agricultor

También habéis trabajado con PROSOIL. ¿Qué aporta este producto?

PROSOIL es un formulado microbiano especialmente diseñado para regenerar los suelos, incrementar la población microbiana y desbloquear los nutrientes del mismo. Su gran ventaja es su enorme capacidad de supervivencia en estas condiciones. Con él conseguimos recuperar la vida microbiana del suelo y mejorar la capacidad de intercambio catiónico, algo fundamental para que los nutrientes estén disponibles. En los ensayos, volvimos a observar producciones equivalentes utilizando dosis reducidas de fertilizantes, lo cual demuestra que el suelo, cuando está activo, trabaja para el agricultor.

Desde tu experiencia, ¿qué mensaje trasladarías al productor de patata?

Que el suelo no es un simple soporte, es un organismo vivo. Si lo cuidamos y lo activamos, nos devuelve ese esfuerzo en forma de productividad y estabilidad del cultivo. Hoy ya no basta con aportar fertilizante; hay que asegurarse de que la planta puede aprovecharlo. Las estrategias biológicas permiten desbloquear nutrientes, estimular raíces y mejorar la tolerancia al estrés, lo que se traduce en cultivos más homogéneos y rentables.

¿Estamos ante un cambio de paradigma en la fertilización?

Sin duda. Cada vez más agricultores entienden que reducir insumos no significa producir menos, sino producir mejor. La integración de microorganismos, metabolitos y nutrición inteligente es el camino. En Econatur seguiremos invirtiendo en investigación para ofrecer herramientas prácticas, basadas en ciencia, que permitan al productor afrontar los retos actuales con garantías.

Para terminar, ¿cómo ves el futuro del cultivo de la patata?

Lo veo ligado a la innovación y a la sostenibilidad. El productor que apueste por estrategias que mejoren la eficiencia del suelo y del cultivo estará mejor preparado frente a la subida de costes y a las limitaciones regulatorias. Nuestro objetivo es acompañarlo en ese proceso, demostrando con datos que es posible producir más, con menos, y de forma responsable.

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