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El seguro agrario, cada vez más necesario frente a las consecuencias del cambio climático

La sequía es la responsable de casi el 40% de las indemnizaciones totales, con 460 millones de euros

El año 2023 está a punto de cerrar batiendo el récord de indemnizaciones que ya se superó en 2022. Ese año comenzó con el miedo a sufrir una sequía que podía convertirse en la peor de la historia del seguro agrario. Finalmente, en 2022 no ocurrió, o al menos no con la severidad con la que se esperaba. Ha sido el año 2023 el que ha venido a cumplir los peores pronósticos del año anterior del año anterior y es que el campo ha sufrido, ahora sí, la peor sequía de la historia del seguro agrario, que junto con los daños ocasionados por tormentas de pedrisco (aunque parezca paradójico) así como por el resto de siniestros ocurridos durante el año, han elevado la estimación de las indemnizaciones a cierre de 2023 hasta una estimación récord de alrededor de 1.200 millones de euros.

La sequía es la responsable de casi el 40% de las indemnizaciones totales, con 460 millones de euros. Por su parte, las tormentas de pedrisco, lluvia y viento han provocado daños por valor de 250 millones de euros. Los cultivos herbáceos son los más afectados por la falta de precipitaciones con una estimación para esta línea de seguro que se sitúa, a nivel nacional, en 480 millones de euros. Esta cifra incluye también lo correspondiente a los daños ocasionados por otros riesgos que también hemos registrado este año como el pedrisco, la fauna o la no nascencia, entre otros.

Castilla y León no deja de ser un reflejo de lo vivido este año a nivel nacional

Castilla y León, por su parte, cerrará el año 2023 con una estimación de indemnizaciones cercana a los 230 millones de euros. Como principal zona productora de cultivos herbáceos del país, es la región que acumula los mayores daños para este seguro. Lo cierto es que las consecuencias de la sequía podrían haber resultado todavía más severas, ya que, hay que recordar que, algunas zonas de producción más tardías de esta Comunidad se pudieron beneficiar de las lluvias de mayo y junio y por lo tanto amortiguar algo el siniestro. Por el contrario, allí donde la lluvia vino acompañada de pedrisco no hizo más que agravar la situación. Al final, las indemnizaciones para este seguro alcanzarán los 188 millones de euros, por daños en 1,2 millones de hectáreas, es decir, la mitad de lo reclamado a nivel nacional. La mayor parte de los siniestros se deben a la sequía. A continuación, la uva de vino acumula indemnizaciones superiores a los 20 millones de euros, fundamentalmente por las heladas ocurridas en los primeros días de los meses de abril y mayo que afectaron a importantes zonas productoras de la región. También sufrieron daños por las tormentas de ocurridas en los meses de mayo y junio. Por su parte, los seguros pecuarios acumulan indemnizaciones superiores a los 17 millones de euros.

Seguro de cultivos herbáceos

Con la llegada del otoño da comienzo el periodo para contratar el seguro de cultivos herbáceos, a través de la cual el agricultor que lo desee puede proteger producciones como el trigo, la cebada, la avena, el centeno, el arroz, el girasol, el maíz, el garbanzo, la lenteja o la judía, entre otros cultivos, y cuenta con coberturas frente a los daños provocados por los riesgos de pedrisco, incendio, no nascencia y no implantación, riesgos excepcionales (fauna silvestre, inundación-lluvia torrencial, lluvia persistente y viento huracanado) y resto de adversidades climáticas..

Ahora es el momento de suscribir los módulos 1 y 2, que son las opciones de este seguro que ofrecen cobertura frente al riesgo de sequía (a través del denominado “resto de adversidades climáticas”), un fenómeno que, de forma más o menos severa, se ha repetido hasta convertirse en el riesgo que, junto con el pedrisco, más daños ha generado en los últimos años. El módulo 1 ofrece al agricultor garantías básicas frente a todos los riesgos a nivel de explotación, por lo que supone una opción más ajustada en precio. El módulo 2, o módulo “todo riesgo”, como lo apodan los asegurados, también tiene todos los riesgos garantizados, pero ofrece coberturas por parcela y por explotación.

Frutos secos, olivar y uva de vino

También es ahora el momento de renovar otros seguros como el de frutos secos y olivar, desde el 1 de septiembre; y, a partir del 1 de noviembre, el de uva de vino, cuyo periodo de contratación se ha retrasado este año. Este seguro cuenta con coberturas frente a los riesgos de helada, pedrisco, riesgos excepcionales (fauna silvestre, incendio, inundación-lluvia torrencial, lluvia persistente y viento huracanado) y resto de adversidades climáticas. Además, en Denominación de Origen, vinos de pago y viñedo de características específicas se cubren los daños en calidad ocasionados por los riesgos de helada y pedrisco. Tal y como ocurre con el seguro de herbáceos, ahora es el momento de contratar las modalidades de otoño.

En este caso, el seguro contempla un aumento de precios, tanto para viñedos incluidos dentro de D.O. como para aquellos que no cuentan con esta certificación.

Las próximas semanas son importantes para la seguridad con la que los productores afrontarán la próxima cosecha. La situación provocada por el cambio climático está confirmando año tras año la utilidad, solvencia y solidez del sistema de seguros agrarios para resistir situaciones complicadas.

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