Después de un invierno generoso en precipitaciones, lo que ha generado una importante “bodega” en las tierras, afrontamos una nueva sementera del girasol.
Los precios del girasol en la campaña 2025 se han mantenido atractivos durante todo el año. Hay que hacer mención al importante diferencial entre el alto oleico y el linoleico, casi 100 euros.
Si tenemos en cuenta que la sementera de cereal y leguminosas ha sido irregular a causa de las lluvias tardías. Sumado a la escasa siembra de colza, en este caso debido a la falta de lluvias en Septiembre y la primera quincena de Octubre, han creado un escenario muy favorable al incremento de superficie que está previsiblemente destinada al cultivo del girasol.
Todos estos beneficios económicos y agronómicos del girasol, son perfectamente conocidos.
Hoy quiero poner en valor otro beneficio medioambiental del girasol y no es otro que la protección de la fauna silvestre.
Si hacemos un repaso a las labores de invierno, acometidas cada vez con maquinaria más rápida y con mayor ancho de trabajo, esto favorece el incremento de bajas en cualquier especie de fauna silvestre sea de carácter cinegético o no. El manejo de los forrajes de primavera, es el principal causante de bajas tanto en nidos como de crías de cualquier especie.

Los primeros cortes de alfalfa, con los correspondientes hilerados y empacados coinciden con el periodo de mayor actividad reproductora de la mayoría de las especies cinegéticas.
La posterior siega de las leguminosas grano (vezas, yeros, lentejas o garbanzos) sumado a la cada vez más rápida recolección del cereal, dejan a las parcelas como único refugio de la fauna silvestre.
Desde mediados de Julio a finales de Septiembre, es el girasol el único cultivo que se mantiene en pie en las explotaciones de secano.
El girasol verde, es refugio para la caza frente a las rapaces, favoreciendo la reproducción y mantenimiento de liebres, perdices y codornices.
Las cada vez más tempranas, frecuentes y prolongadas olas de calor, hacen que las parcelas de girasol supongan refugios con un apreciable descenso térmico.
Esta alianza entre fauna silvestre y el girasol hay que ponerla en valor. Las administraciones europeas y nacionales tienen que apoyar económicamente el cultivo del girasol como herramienta “aliada” con el mantenimiento de las poblaciones de fauna silvestre.
Por otro lado las JAL, en la mayoría de los casos titulares de los cotos de caza, tendrían que prestar una sensibilidad y reconocimiento al cultivo del girasol.
La actividad cinegética además de ser saludable para el que la práctica, es una fuente importante de recursos económicos para las zonas rurales.
Los agricultores, tendrían que mirar la actividad cinegética no solo como “reguladora” de la fauna silvestre, para que pueda coexistir armoniosamente con la actividad agrícola, sino como una fuente complementaria de ingresos económicos.
Tenemos que luchar por mantener esas ayudas agroambientales para el cultivo del girasol. Los argumentos nos dan la razón. El girasol nos permite disfrutar del paisaje, cuando llegado el verano, los cultivos de secano van desapareciendo y solo rompe la monotonía ocre, los contrastes primero verdes y más tarde amarillos de esta oleaginosa.
Y además es el mejor aliado y casi el único, de la actividad cinegética, como modalidad deportiva en el medio rural.
Autor: José Antonio Blanco. Agricultor y cazador en Villamarciel.