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La ganadería, el último bastión de Tierra de Campos

A raíz de las informaciones aparecidas en los medios de comunicación, acerca de la sanción de 9.900 € a un ganadero de Villafrechós, por aplicar purín, supuestamente fuera del plazo que marcan las Ordenanzas del Ayuntamiento de Santa Eufemia, quiero hacer la siguiente reflexión.

La ganadería en Tierra de Campos es el último bastión, para fijar población en el territorio. Las explotaciones mixtas de agricultura – ganadería, son en estos momentos la única actividad económica que permite al propietario, vivir en su pueblo o en la cabecera de comarca. A esto hay que sumar, la mano de obra, fundamentalmente migrante, que es imprescindible para mantener la viabilidad económica de estas explotaciones. Hoy en día el ganadero es un empresario con formación y sobre todo con una capacidad emprendedora muy vinculada al territorio.

Los empresarios ganaderos, tienen que adaptarse a las nuevas normativas con rapidez y rigor.

La Junta de Castilla y León ya tiene una normativa exigente a la hora de regular la aplicación de purines a las tierras de labor.

De lo que se trata es de tener sentido común, a la hora de desarrollar estas prácticas, para que puedan CONVIVIR, la ganadería con el resto de los habitantes fijos y pendulares de los pequeños municipios.

Cuando el Ayuntamiento de Santa Eufemia, elabora una Ordenanza reguladora para la incorporación de purines a las tierras de labor, acotada a los meses de Octubre – Abril, manifiesta un desconocimiento total de lo que representa el manejo de una explotación moderna de porcino.

El ganadero al frente de una explotación de porcino moderna y bien dimensionada, tiene que incorporar los purines a las tierras, no solo cuando tenga llena la balsa de acumulación, sino también en función de los cultivos que pondrá a continuación. Desde un Ayuntamiento no se debe condicionar temporalmente esta aplicación.

La utilización de purines como fertilizante, se tiene que hacer conforme a la normativa de la Junta de Castilla de León y no es de recibo, que se dé una “vuelta de tuerca” más al ganadero, con ordenanzas municipales casi siempre desde el desconocimiento o atendiendo a intereses espurios.

El único acotamiento temporal a la hora de la aplicación del purín  a las tierras de labor,  lo tiene que determinar el sentido común.

El beneficio agronómico o perjuicio medioambiental de esta práctica, lo determinaran los Ingenieros Agrónomos, y será el ganadero el que decida en sus tierras, lo que debe hacer.

Lo mismo sucede con la concesión de licencias municipales para la instalación de nuevas granjas de porcino. Si la nueva instalación cumple con toda la normativa de la Junta de Castilla y León, la licencia municipal se tiene que conceder, ya que sino el alcalde prevarica.

Tierra de Campos necesita de más instalaciones ganaderas modernas, que generen actividad económica en el territorio, puestos de trabajo que mantengan el pulso de una Tierra de Campos que se desangra.

Repito, este sector tendrá que convivir con la población envejecida fija y con la población pendular.

No queda otra, si nos ponemos palos en la rueda unos a otros, el carro se parará definitivamente.

Desde estas líneas, quiero pedir a quien corresponda, que la sanción a Rafa se retire y que no se fuerce a que el caso termine en los tribunales.

¡Que impere el sentido común!

Autor: Lucio Fernández Choya.

 

 

 

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