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6 Consejos prácticos sobre el cultivo de la patata

6 Consejos prácticos sobre el cultivo de la patata. Se puede incidir en varios aspectos importantes para optimizar costes y aumentar la producción

Después de una campaña como la pasada, donde los precios fueron en constante caída llegando incluso a destinarse a consumo animal algunas parcelas, surgen las dudas sobre si seguir arriesgando en el cultivo de la patata o bien, abandonarlo definitivamente.

Pues bien, estamos en una región donde el cultivo de la patata es de los más importantes (alrededor de 20.000 hectáreas), estando preparados técnicamente para lograr unas buenas calidades, unas buenas producciones y, por consiguiente, unos buenos precios, por lo cual desde mi punto de vista el abandono sería la última opción.

Aún con todo eso, se puede incidir en varios aspectos importantes a través de los cuales podemos, por un lado, disminuir u optimizar costes, y por otro, aumentar la producción, consiguiendo así una mayor rentabilidad. Son los siguientes:

  1. Elección de la forma de siembra.

Con esto me refiero a si sembrar un cultivo destinado al mercado libre, o bien formalizar un contrato. En el mercado se ofrecen contratos a precios entre 130 y 160 €/Tn, dependiendo de la zona, variedad, destino, calidad obtenida o forma de arranque. Estos precios a una media de producción de 50 T/ha, hacen que el cultivo sea rentable. En zonas de producciones menores es donde debería valorarse la siembra libre, siempre yendo a sacar las patatas de forma temprana, buscando un buen precio, o, al contrario, ir a una patata tardía de muy buena calidad de lavado y/o almacenaje.

  1. Selección de la parcela y análisis de tierra.

Una vez sepamos qué tipo de forma de siembra, y las parcelas dentro de nuestra explotación que van a ir destinadas a patata (se recomiendan rotaciones mínimas de 5 años e introducir entre medias algún año de leguminosas), lo primero que debemos hacer es un análisis de tierra, con el cual según la textura del terreno que tengamos y la época de recolección que busquemos, seleccionaremos la variedad a sembrar.

A través del análisis de tierra, y una vez sabida la variedad a sembrar, hay que elegir el abonado que mejor se adapte a nuestras necesidades, ya que un exceso del mismo incidiría directamente en un gasto a mayores que se perdería, y un déficit de unidades incidiría en una menor producción y calidad de la cosecha.

Los tres elementos principales a valorar son:

  • Nitrógeno: Un exceso provoca exceso de vegetación, mayor cantidad de riego para mantener el cultivo, mayor presencia de enfermedades y menor calidad del producto final. Por contrario, un defecto nos llevaría a una menor producción.
  • Fósforo: Incide directamente en la formación de tubérculos; un exceso de este mineral, además del gasto económico, implicaría una mayor formación de tubérculos, algunos de los cuales posiblemente no llegarían al calibre comercializable, convirtiéndose en destrío.
  • Es el mineral que nos da la calidad de patata, y debe ir directamente relacionado con el Nitrógeno aportado, para que el tubérculo comercial tenga la piel y la materia seca óptima.

Hay que elegir bien el sistema de riego, al igual que controlar su buen funcionamiento para así lograr una máxima eficiencia. Un sistema mal regulado puede llegar a ser un 30% menos eficiente, y como consecuencia, tener un 30 % de gasto a mayores, para, además de ello, tener una menor producción y calidad en la parcela.

Hay que regar con la presión adecuada en cada sistema, bien sea cobertura (entre 3 y 4 atmósferas de presión) ó pivot (inferior a 3 atmósferas).

Por otro lado, hay que tener los goteros, emisores, boquillas, filtros, etcétera, homogéneos y limpios dentro de una misma parcela, para así lograr la máxima uniformidad de riego. Con ello lograremos que el riego sea el mismo en todas las zonas, evitando zonas secas o zonas encharcadas.

Por último, hay que aportar los litros necesarios en cada fase del cultivo, ni más ni menos, para así lograr un crecimiento y un estado vegetativo óptimo para alcanzar la máxima producción. Existen aplicaciones donde nos van marcando los gastos hídricos del cultivo en cada semana.

  1. Gestión Integrada de Plagas y Enfermedades.

Se trata de llevar un control exhaustivo de los posibles riesgos que puedan dañar la sanidad de la parcela, para así hacer los tratamientos estrictamente necesarios y con los productos más efectivos.

En este punto es absolutamente imprescindible el contar con el asesoramiento de un técnico especializado en el cultivo de la patata. Igualmente, hay que mantener los equipos de aplicación en perfectas condiciones de uso.

  1. Recolección.

Un vez maduro el tubérculo, con la piel y calidades requeridas, hay que tener especial cuidado a la hora de arrancarlo, cuidando al máximo el golpeo, las temperaturas de recolección y el transporte del producto.

Un buen producto podemos estropearlo en este último paso y echar a perder un buen trabajo de toda la campaña.

Luis Ferrero

Autor: Luis Ferrero Rodríguez. Asesor Integral del Cultivo de la Patata

 

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